¿Qué prefieres Tú? ¿Dar o Recibir?

A la mayoría de nosotros se nos enseña desde pequeños a dar, es muy común que las mamás, los papás, los maestros, etc., dejen salir frases como: “Mijito, dale de tus dulces a tu amiguito”, “Dale un beso grande a la abuela” , “Si te portas bien le darás una enorme satisfacción a tus papás”, “Dale a tu marido la enorme alegría de ser padre”, “Dame la dicha de ser abuela”… Y así vamos aprendiendo que dar es algo bueno que pone contentas a las personas y que claro, también nos da satisfacción a nosotros. Rara vez nos dicen: “Recibe los halagos que te hacen”, “Acepta y reconoce tus cualidades”…

 

Nos han enseñado que el Dar debe ser incondicional, sin embargo, por más iluminados, humildes y bondadosos que seamos, es muy difícil que no esperemos algo a cambio; esa ganancia puede ser desde la satisfacción de ver a la otra persona feliz, o llenarnos el alma con una buena acción.

 

¿PERO QUÉ OTRAS GANANCIAS NOS OTORGA EL DAR?
  • El Dar nos mantiene de cierta manera “en control”, damos lo que queremos dar, a quien se lo queremos dar y en el momento que nosotros lo decidimos.
  • Es común creer que el dar es la llave para recibir  exactamente de la misma manera en que nosotros damos. Creemos que está en nuestro poder la reacción del otro .
  • Dar también nos permite “ser buenos”, “Expiar culpas” y “Ganarnos el Cielo”, estás son programaciones sumamente arraigadas en muchos de nosotros.
  • El Dar nos pone en situación de ventaja ante el otro. “Yo ya te di, ahora me tienes que …… (hacer caso, tratarme bien, quedarte conmigo, hacerme favores) Este es el favorito de las madres sumisas.
¿QUÉ OCURRE CON EL ACTO DE RECIBIR?

Al preguntar qué preferían, si dar o recibir y por qué, la mayoría de las personas contestaron que dar y hubo tendencias importantes en el tema de recibir, por ejemplo:
“Cuando recibo me da pena, incluso podría decir que me siento chiquita como si no lo mereciera”
“Yo nunca he sabido recibir, me cuesta mucho trabajo, me hace sentir mal en el sentido de que a veces no he tenido la oportunidad de responderles como yo quisiera”
“Me cuesta recibir, siento o no merecer o siento que me comprometo a devolver eso que me dan”
“Aprendí que no soy  digna de recibir cosas buenas  y que para que me quieran hay que dar y darse con actos humillantes”
“Me enseñaron que recibir compromete”
“Cuando alguien me da me pone en deuda y eso me asusta”
Recibir es un acto  que tiene que ver con el valor que tenemos de nosotros mismos,  aprendimos algunos por la buena y otros por la no tan buena, que para recibir hay que dar mucho, así es no es de  extrañarse que muchas personas mejor han aprendido a no necesitar para evitarse el costo de dar para poder recibir.

De alguna manera siempre hacemos intercambios, damos y recibimos constantemente, pero..

 

¿QUÉ IMPLICA RECIBIR?
  • Recibir implica soltar el control, ya que por más que  así lo quisiéramos  y lo planeemos, lo que llega a nosotros,  tiene la libertad de llegar como quiera y cuando quiera y en la cantidad que quiera. No es lineal,  yo puedo aparentemente dar poco porque ese es el valor que le pongo a lo que hago y en realidad a otra persona le puede parecer  justo lo que necesitaba o incluso excesivo. O al contrario, puedo según yo estar dando todo y como ese todo no es lo que necesita el otro, para ese otro lo que yo doy  puede ser  poco.
  • Recibir nos pone vulnerables, porque como explicaba, no tenemos el control de cuanto vamos a recibir.
  • Recibir para muchos significa comprometerse con quien le da, sea una persona, la vida o Dios.“ ¿Y ahora que me va a pedir?”
  • Recibir puede implicar culpa ya que podemos sentir que es demasiado y  hay tanta gente sufriendo….
  • Recibir implica tener la humildad de aceptar.
RECIBIR ES DARLE AL OTRO LA OPORTUNIDAD DE DAR

 

Ahora, también existen los casos de quienes solo reciben y no dan, y eso los pone también en desequilibrio, ya que al dar obtenemos mucho más de lo que pensamos.
Esto no quiere decir de ninguna manera que Dar no sea hermoso, de hecho pienso que es una de las grandes cualidades que tenemos y una de las maneras de afinar y equilibrar nuestra vida,  sin embargo, se nos olvida frecuentemente que saber dar también requiere que sepamos recibir, si no, en algún momento ya  no tendremos que dar.
En la comida como en la vida, el bienestar ocurre cuando estamos en equilibrio.
Si quieres conocer más de lo que escribo  y de los Talleres que imparto te invito a visitar www.adrianaesteva.com, y a seguirme  @adriesteva  FB: Adri Esteva.

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