Archivos diarios: febrero 25, 2016

Testimonio – Lilia

Bienvenida Lilia, estás de vuelta.

Me paré frente a los muebles de ropa que llamó mi atención. Sabía que una o dos blusas no me vendrían mal. Colores variados, también pantalones y vestidos colgados junto a trajes de baño. Hacía mucho que no me detenía sin prisa para escoger algo especial para mí. Comencé a buscar tallas y como en toda tienda, las grandes están al final o son las de abajo, de picada un clavado me llevó hasta allá.

Una sensación distinta se apropió de mí ser al ver los tamaños que antes habité. Mi conciencia me trajo al presente y con mucho miedo distinguí entre grande y mediana, mediana y pequeña. Mi incredulidad me hizo solicitar la ayuda de una chica de la tienda:

  • Señorita, ¿usted cree que esta falda me quede? ¿Combinará con esta blusa?

Pregunté con cierta desconfianza

  • No creo necesario que se la pruebe, es evidente que le queda. Su talla es la pequeña señora. ¿Puedo ayudarle en algo más?- concluyó amablemente.

Me dieron ganas de contestarle que sí, que por favor me ayudara a notificar en el espejo que esa era yo, parada ahí como hacía muchos años no me veía.

Si Dios me hablara seguro que lo haría acerca de mi temor a encontrarme de nuevo, a sentirme nuevamente “yo”.

Y es que este viaje comenzó hace unos meses, cuando motivada por el deseo de encontrar respuestas para mis coachees y apoyar a mis hermanas en el tema de sobrepeso, decidí participar en el diplomado de Adri Esteva “comiéndome mis emociones”. Recuerdo perfecto la primera clase en la que muy firmemente Adri aclaró que no se trataba de un curso para bajar de peso. Fue grande mi sorpresa pero mi prudencia no me dejó preguntarle ¿y entonces qué crees que hago aquí? y abandonar en ese momento el lugar.

Hoy bendigo mi prudencia porque quedarme fue lo mejor que me pudo pasar. Inicié un viaje precisamente hacia a mí y en ese proceso de reconstrucción de los hechos y el recuento de los daños, también decidí quedarme conmigo.

Entre clase y clase, se asomaron mil confesiones de compañeras del “mismo dolor”, de la misma forma que anécdotas del pasado y ejercicios de meditación me catapultaron a mi infancia. Durante estos meses recorrí como peregrina mi vida pasada hasta llegar a la actual, palpando en cada estación los dolores, alegrías, enojos y miedos que han vivido allí.

Hoy también sé que no se trata de ti, de los demás, ni de ellos, se trata de mí, de lo que habita en mí ser y que da luz a lo que soy. Dejar los impulsos, las obsesiones y resistencias es cosa difícil si no enciendes la luz. Adriana Esteva me ha ayudado a encenderla para desearme quedar y habitar a la Lilia que soy, a esa que deseo ser.

Mucho alivio y tranquilidad han sido bienvenidos a mi vida, varios kilos también se han despedido, eso sí, reverencia y honra les he manifestado como muestra de mi reconocimiento por estos años de acompañamiento en los que me fortalecieron para enfrentar lo que tocaba vivir.

Afirmo que el tiempo está al amparo de Dios y por eso es perfecto; alivio encuentro en el alma porque ni antes ni después pudo ser el mejor momento para decir adiós con amor a las ataduras del miedo y la angustia, dando cabida no solo en mi cuerpo sino en el alma, a la bendición más grande que es habitarme.

Gracias querida Adriana por compartir una fuente de energía y amor incondicional hacia una misma y acercarnos a ver la vida con los ojos del alma.

Testimonio – Fabiola

Adri,

 

Hoy estoy convencida de que haber tomado el diplomado “Comiéndome mis emociones” fue mi mejor decisión e inversión para mi bienestar emocional.

A sólo 1 mes de haber concluido las 6 sesiones en las que una a una salí llena de aprendizaje y entendimiento de lo que pasaba en mí a nivel cuerpo pero más importante en cuanto a mis sentimientos y emociones, hoy, te puedo decir muy contenta que ya empecé a ordenar mi vida en todos sentidos, me siento muy feliz y más plena, mucho más de lo que yo creía sentir al inicio del diplomado, me siento segura de mí misma, mi autoestima la he recuperado en un grado muy importante y estoy aprendiendo a comer, escuchar y cuidar mi cuerpo y sobretodo perder la adicción a los postres y al chocolate, incluso ya estoy pensando en la posibilidad de encontrar una pareja, cosa que no pensaba fuera posible hasta hace muy poco tiempo.

Gracias por toda tu ayuda en este camino de conocerme y quererme mucho más.

Hoy agradezco a la vida todo lo que me ha pasado, lo bueno y lo malo, pero más aún haber podido conocerte y disfrutar, aprender, llorar, conocer gente extraordinaria y vivir lo que viví en 36 horas que duró el diplomado.

Un abrazo enorme y sincero,

Fabiola

Testimonio Eloisa

 

Querida Adriana

¿Cómo estás?

Te escribo para comentarte como ha sido mi proceso desde el mes de junio que terminé el diplomado contigo.

Ha sido sumamente interesante y gratificante, primero que nada te comento mis logros he bajado 13 kilos a la fecha, desde esa último sábado que estuvimos juntas ya había empezado a poner más atención en lo que comía, después decidí si hacer dieta más por un componente de disciplina que por privación de algún alimento. Las primeras semanas si hubo privación pero después empecé a incluir cosas que me gustaban tratando de no darle valor al alimento.

También detecte mis momentos de ansiedad, de frustración y como en lo primero que pensaba era en algo que pudiera comer, como me metía a la cocina a escondidas incluso de mi hija que apenas tiene un año para buscar algo que me calmara el sentimiento que estaba llegando. Poco a poco estos momentos son más conscientes y en consciencia decido respirar y no entrar a la cocina y vivir el momento.

Que ha traído de positivo en mi comportamiento, creo que el mayor logro es poner límites sobre todo con mi marido, pude explicar asertivamente como me afecta su agresividad y como estas situaciones me sacan de mi centro por muchos días, le dije que sus agresión pasiva, su falta de comunicación y sus los llamaré “berrinches” son como si me golpeara físicamente y me tengo que ir a un hospital por lo menos una semana para recuperarme, que emocionalmente es tan fuerte y tan atemorizantes que no puedo estar como si no pasara nada.

Hablé de un problema que tuvimos hace 2 años durante nuestro viaje a Europa, él nunca me ofreció una disculpa y que había sido muy fuerte que algo se rompió dentro de mí en ese viaje, es realmente un tema muy largo pero después de 2 largos años, un embarazo y nacimiento de mi hija lo traje cargando sin poderme dejar disfrutar los momentos que estaba viviendo. Pude decir mis sentimientos reales y fui comprendida, eso fue muy liberador.

En lo cotidiano hablo con el más oportunamente y sin el miedo a que se enoje,  he puesto límites y marcado reglas de convivencia. Claro que no es tema resuelto pero creo que es un buen inicio.

Hoy por hoy uso toda la ropa que había comprado con la ilusión de volver a ser flaca, eso me tiene muy contenta, sin embargo tengo un miedo paralizante, no he podido llevar a arreglar nada de la ropa que ya no puedo usar, si existe una voz que dice “tú sabes que la vas a volver a necesitar, no arregles nada”

Quiero agradecerte por ser parte de este proceso, aunque en el principio pensé por toda mi formación y en la que llevé mi proceso que faltaba llegar más profundo en las emociones, algo paso, algo muy mágico, estoy obteniendo los resultados que por mucho tiempo me esforzaba en vano por conseguir.

Sutilmente sembraste una semilla de cambio, escucho tu voz constantemente sobre todo cuando como de prisas o no pongo la mesa para mí ahí estas tú para recordarme que también soy importante para mí. Cuando siento este miedo y me recuerdas que no soy un producto terminado y que es un trabajo de estar conmigo todos los días, es un camino largo pero tengo más herramientas y ganas de transitarlo de una manera diferente.

Muchas, muchas gracias con el corazón te digo que eres parte de mi crecimiento y eso no se paga en esta vida.

Sigue con tu misión de vida que haces la diferencia en la vida de las personas que tocas con tu amor.

Que Dios te bendiga y acompañe siempre porque es a través de ti que Él nos habla.

Con todo mi cariño y agradecimiento.

Eloísa.