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MARTHA DEBAYLE : 4 DE DICIEMBRE 2014 “¿COMO DARME CUENTA QUE SENTIMIENTOS DETONAN MI COMPULSION POR COMER?
http://www.marthadebayle.com/sitio/md/radio/que-sentimientos-detonan-mi-compulsion-por-comer/

¿COMO DARME CUENTA QUÉ SENTIMIENTOS DETONAN MI COMPULSION POR COMER?

Todos tenemos en nuestra gran gama de sentimientos, algunos que nos mueven la vida más que otros, esto nos ocurre a todos, solo que cada uno tiene diferentes maneras de lidiar o no lidiar con ellos.
Hay quienes usamos a la comida y/o al peso para salir de los sentimientos prohibidos, dolorosos o peligrosos y poder regresar a los “permitidos” o por el contrario, sólo a través de la comida y/o el peso encontramos el escaparate para esos sentimientos prohibidos.
¿CÓMO DECIDIMOS QUE UN SENTIMIENTO ES PROHIBIDO Y OTRO PERMITIDO?

En la mayoría de las historias hay detonantes, ya sea un evento en especial (una separación, un abuso, una pérdida, una desilusión, un accidente, etc.) o una circunstancia de vida (padres ausentes, tipo de familia, región, religión, etc.) que nos hacen poner en marcha nuestras herramientas de supervivencia o de adaptación al medio. Estas herramientas incluyen a nuestros sentimientos.
Cuando ocurre algo que nos impacta, nuestro sistema hace un tipo de revisión para definir qué sentimiento será el que nos permita sobrevivir con menos daño.
Es por eso que en una misma familia con circunstancias iguales, cada miembro reacciona e integra de diferente manera.
Ese sentimiento que nos ayudó a sobrevivir será el que a la fecha se haga constantemente presente. Por otro lado, el sentimiento que de algún modo creímos que nos ponía o nos puso en riesgo será muy probablemente aquel del que queramos escapar y no contactar.
EJERCICIO MATEA para darte una visión de qué sentimiento puedes estar usando más y cuál puedes estar evitando. ( es leve , se hará en el programa)

Te voy a poner ejemplos de diferentes combinaciones de sentimientos y cómo interviene la comida y o el peso en la manera de enfrentarlos o escaparles.

PERMITIDO: ENOJO
PROHIBIDO: TRISTEZA
Marielena cuando tenía 8 años vivió la angustia de encontrarse en el medio de peleas campales entre sus padres, al grado que fue llevada varias veces a testificar ante tribunales. En ese momento el sentimiento que se desató en ella y que de algún modo la salvó de hundirse en la tristeza y la depresión, fue el enojo. Hoy tiene 45 años y el enojo sigue siendo su fiel compañero de batallas. Cuando revisamos en el taller esta historia, se dio cuenta que cuando aparece la sensación de tristeza, que en ella es no permitida porque en algún momento le pareció que la hundiría, se detonan sus ganas de comer algo “prohibido” (igual que la tristeza). Y comerlo, la hace enojarse consigo misma aparentemente por no tener fuerza de voluntad y por verse gorda, cuando en realidad, enojarse para ella es mucho más seguro que sentirse triste y la comida y el peso le permiten hacer ese “by pass”. Es decir no se enoja porque come, más bien come para poderse enojar y salir de la tristeza.
PERMITIDO: ALEGRIA
PROHIBIDO: ENOJO
Alejandra es una chava encantadora y siempre sonriente, a mí me sorprendió cuando me dijo que tenía 30 años, porque se veía de escasos 22 y su voz era muy aniñada. Desde pequeña, en su familia desempeñó el papel de la niña feliz; No daba lata, complacía a todos, especialmente a su papá, quien tiene un carácter muy fuerte y se mantiene por lo general enojado, cosa que a ella le da pavor, pero que al mismo tiempo la ha mantenido también muy enojada, ya que ha dejado su vida de lado para cuidar a sus papás y ser la hija, hermana, tía y amiga perfecta. Sin embargo ese enojo, no se ha permitido expresarlo ya que le significaría perder las grandes ganancias que le ha dado ser tan buena. Para todos es la que nunca se enoja. Durante una sesión del taller, en uno de los ejercicios, se dio cuenta que estaba muy enojada y me lo hizo saber con una amplia sonrisa a lo que yo le respondí que no la veía nada enojada. Cuando la confronté empezó a ponerse muy nerviosa, más bien apanicada y sin dejar de sonreír me pidió que parara y que la dejara salir a comer galletas. Le pedí que se quedara y comencé con ella a hacer un ejercicio para sacar enojo y finalmente logró dar un grito desde el estómago en el que efectivamente contactó con el enojo y logró darle salida. Cuando lo hizo estaba impactada y compartió con el grupo que se le habían quitado completamente las ganas de ir por una galleta. Sentir enojo le era tan doloroso y aterrador, que cuando había cualquier señal que la pusiera en riesgo de sentirlo, la hacía literalmente correr por comida para sentirse feliz, aunque claro, eso le duraba poco y era solo aparente, en el fondo se quedaba muy enojada con ella misma, lo cual le permite dejarlo adentro y no exponerse.

PERMITIDO: MIEDO
PROHIBIDO: AFECTO
Esta es mi propia lectura. A mí el miedo me ha acompañado lo que recuerdo de vida. Se desató cuando me sentí abrumada por los cambios como el divorcio de mis papás, los constantes movimientos a casa de los abuelos, la nueva dinámica en casa, etc. Me volví súper temerosa porque el miedo de algún modo paraliza e inmoviliza y eso era lo que yo necesitaba, no moverme, quería que me devolvieran mi vida tal y como estaba. Me sentí en ese momento tan traicionada que el amor se volvió algo peligroso, no solo hacia los otros si no hacia mí misma. Entre menos me moviera y menos me encariñara con lo nuevo, creía yo, que se mantendría la posibilidad de que todo regresara a la normalidad, entre menos siguiera adelante más les recordaba el daño que me habían hecho. Así me manejé por mucho tiempo. Cada vez que he tenido la oportunidad de avanzar, busco la manera de pararme, ya sea con el peso, con la falta de dinero, con el “yo no puedo”, etc. Mientras más pesada esté, menos corro el riesgo de moverme y ser lastimada. Afortunadamente al tenerlo hoy consciente he aprendido a volar, a amar y dejarme amar aun con miedo.

PERMITIDO: AFECTO
PEROHIBIDO: ALEGRIA
Patricia tuvo una infancia caótica, en medio del desorden absoluto, la incongruencia, el abuso, la desconfianza, la falta de cuidado, el abandono, la crítica, la no pertenencia, etc. La forma que ella encontró para sobrevivir a ese caos fue “poner buena cara”, complacer a todos y tragarse lo que ocurría al darse cuenta que nadie parecía poder ayudarla, al grado que cayó en un trastorno de bulimia en el que literalmente se tragaba todo lo que se le aparecía y al igual que en la vida, al no tener la capacidad de asimilarlo, lo vomitaba. Le resultó menos doloroso encontrar el amor en la comida que en su familia. La alegría le era continuamente arrebatada. Cada vez que algo “bueno” le pasaba, casi instantáneamente desaparecía. Cuando ella pensaba que ya había pasado lo peor, algo más fuerte ocurría. Con esta experiencia aprendió a desprenderse de la alegría para poder estar alerta y defenderse. Hoy en día es una mujer hermosa, con una gran familia, se dedica a lo que le gusta y está estable, lo cual ¿Qué creen? ¡Es demasiado peligroso! Por lo que se desató una vez más la compulsión furiosa por comer. Prefiere perder ella la alegría y la estabilidad, a esperar que se la arrebaten Para salir de su alegría utiliza su vieja herramienta: No poner límites a su forma de dar y su necesidad de complacer lo cual la está sobrepasando una vez más y llevándola a territorio conocido.

PERMITIDO : ENOJO
PROHIBIDO: MIEDO
Lucía es de carácter muy violento, agresiva y de hecho su aspecto es así, rudo. Cuando era pequeña fue abusada sexualmente y además fue el paño de lágrimas de su mamá quién también sufrió un abuso. Ella decidió que a las dos les había ocurrido por débiles y que de ahí en adelante la fuerza sería su salvadora. El sentimiento que a ella le proporcionó esa fuerza fue el enojo, que además era muy conocido para ella ya que su papá, poseedor de una gran fuerza tanto física como de carácter hacía alarde de él constantemente. Contactar con el miedo que es un sentimiento como ya mencionaba paralizante, no estaba en su catálogo de opciones. Para ella cualquier cosa que la haga sentir vulnerable es prohibida. ¿De qué creen que se ha valido para mostrarse fuerte y ruda? Del peso por supuesto. Cada vez que está a punto de lograr su meta de adelgazar, se enoja con la dieta, con la nutrióloga, con el doctor, con quien sea y la avienta. Regresa a su armadura. Hoy parte de su proceso es tocar su parte tierna y vulnerable, cosa que para ella resulta de verdad como kryptonita.

PERMITIDO: TRISTEZA
PROHIBIDO: ALEGRIA
Eduardo perdió a su padre hace ya varios años. Desde entonces ha estado sumido en una profunda tristeza. Esa tristeza la ha acompañado con mucha comida y muchos kilos, Le ha hecho presencia a su ausencia de esa manera. Alejarse del dolor de la perdida, para él es como alejarse de su padre. Claro que como en todos los casos esto lo hace desde el sub- consciente y cuando ha tratado de liberarse del peso y comienza a lograrlo y eso le provoca felicidad y se permite empezar a hacer su vida con alguna pareja, ¡Vuelve a la comida! Y hacerlo le genera mucha culpa, cuando en realidad, la culpa es por sentirse alegre porque siente que traiciona de algún modo el recuerdo de su padre porque si deja la tristeza, lo deja a él.

Si vemos, por más que usemos a la comida y/o al peso para esconder o escapar de esos sentimientos incómodos, éstos de algún modo van a hacerse presentes.
La forma de comenzar a trabajar una vez que nos damos cuenta de cuáles con nuestros sentimientos permitidos y cuáles los prohibidos es ponerle límite a los primeros y a contactar más con los segundos. Obviamente no es fácil pero si posible y verás que conforme lo haces no solo dejaras de usar a la comida y al peso si no que tendrás una vida más plena y equilibrada.

martha debayle sept

MAÑANA TE ESPERO CON MARTHA DEBAYLE.
ME ATERRA SER DELGADA!!!!
Cifras :
El 98% de las personas que se ponen a dieta recuperan el peso perdido en un lapso de de 2 a 5 años. (U.S. & World Report, 1990)
El cuerpo ideal mostrado en la mayoría de las campañas publicitarias solo lo posee el 5% de las mujeres en Estados Unidos. (Eating Dissorders)
81% de las niñas de 10 años de edad teme estar gorda (Mellin et al., 1991).

Si le pregunto a cualquier ser que presuma de ser mujer en este planeta, si le da miedo estar delgada o tener el cuerpo de sus sueños, seguramente me va a ver con ojos de : Esta vieja está loca, porfavor enciérrenla.
Pero la realidad es que aunque nos parezca disparatado, ser delgada puede encender en nosotros, botones de pánico, ya que pueden estar sembradas en nuestro interior memorias sumamente amenazadoras y dolorosas. Estos temores pueden ser los causantes de que no logremos nuestros objetivos o de que una vez alcanzados, regresemos corriendo a nuestros conocidos kilos.
Adelgazar no solo es un acto de bajar kilos, también es un acto de transformación mental que no siempre se desea hacer. Para que una pérdida de peso sea duradera, requiere un cambio de hábitos, creencias, percepción, aceptación y puede implicar también un cambio en la relación con nosotros, nuestra familia, trabajo, pareja y entorno social.
Y no quiere decir que nos van a querer más o menos por estar o no delgados, si no que los cambios que generan la pérdida de peso a nivel profundo, tiene que ver con poner límites, cambiar prioridades, emprender retos y en ocasiones alzar el vuelo.

Vamos a desnudar algunos de esos temores :

• El temor al éxito a veces puede ser un ingrediente activo en la negación a dejar la obesidad atrás : Si tomamos en cuenta que en una sociedad como la nuestra el papel de la mujer sigue siendo seriamente cuestionado y aun aparentando una libertad, la condena a la mujer profesional, que va por sus sueños, continua siendo (en algunas ocasiones directa y en otras de forma velada), no del todo aceptado, la delgadez, tan conectada con el éxito puede resultar una verdadera traición al género y a las bases familiares.

• El miedo a ser vista: Los kilos pueden ser un perfecto escondite para no ser “atractiva”. Nos dan la posibilidad de pasar bastante desapercibidos, por lo menos en el terreno sentimental y sexual. Mientras estamos gordas “aparentemente” tenemos el control de mantener a raya a quienes están a nuestro alrededor , al volver a ser atractivas, perdemos ese aparente control y eso puede resultar aterrador.

• El miedo a ser vulnerable: Hay una fantasía inconsciente de que ser delgada es igual a volver a ser niña (o). Y esa fantasía puede desatar mucha ansiedad, si tomamos en cuenta que para la mayoría, nuestros principales temores quedaron sembrados a edades tempranas (ser indefensa, vulnerable, pequeña, insegura..)

• Traicionar una lealtad: Sin que apenas lo notemos, hacemos lealtades con nosotros mismos y con miembros de nuestro sistema familiar. Estas pueden incluir creencias como: “Yo como tú Mamá me quedo sola”, “Las mujeres de esta familia no nos dejamos de nadie” “ El sufrimiento de dará la entrada el reino de los cielos”, “Los hombres nos hacemos cargo de todo y necesitamos ser fuertes y poderosos”, “Las mujeres se quedan en la cocina” “A los hombres no les gustan las gordas”. Imagina que alguien tiene arraigada esta última idea y que por otro lado ha sido abusada y se juró a ella misma “No permitir que nadie la vuelva a tocar” . La idea de mantenerse gorda le da la “seguridad” de no volver a ser mirada y por lo tanto abusada por un hombre.

• El miedo a que aun siendo delgada, no se cumpla mi fantasía de ser amada como yo quiero: Tenemos la fantasía de que ser delgadas es igual a ser amadas y que nuestro príncipe vendrá nos rescatará y nosotras ligeras volaremos entre sus brazos y ¡Oh decepción! Cuando a pesar de parecer Cenicienta, no revive mi madre para decirme cuanto me ama , mi madrastra sigue odiándome y mi príncipe me es infiel.

• El miedo a defraudar; Cuando logramos adelgazar y las personas a nuestro alrededor, nos hacen notar lo maravillosas que nos vemos, se genera un gran miedo a defraudar a toda esa gente. Además de la enorme presión, se disparan las memorias de no aprobación que hemos recibido a lo largo de nuestra vida y una gran fuerza puede aparecer rebelándose y haciéndonos regresar a ponernos nuestros antiguos kilos encima.

• El miedo a seguir sufriendo: Muchas personas encuentran complicado manejar la realidad de que aun siendo delgados, sigue habiendo dolor en sus vidas.

• El miedo y el dolor de que esa “gorda” espantosa que quedó atrás también era YO: Cuando estamos convencidas de que estar gorda es el peor castigo que hemos recibido, no es de extrañar que si adelgazamos y nos quitamos esa “maldición”, quede en nosotros la sensación de que mientras teníamos más peso éramos malas, inadecuadas, indeseables, etc. Pero la novedad es que los kilos no se llevan nuestra memoria, ni nuestros órganos y sobre todo: No se llevan nuestros sentimientos. Y una parte de nosotros se “duele” al escuchar lo mal que hablamos acerca de esa “gorda” que en realidad somos nosotras mismas!!!

• El miedo a no ser tomada en serio: Muchas personas reportan que aparecen muchos sentimientos encontrados porque en su percepción , las personas delgadas y con buenos cuerpos , son vacias y poco serias. Así es que cuando adelgazan y reciben algún halago, sienten que traicionan a esa parte “intelectual, madura y seria” que tanto trabajo les ha costado lograr .

• Que si adelgazas no serás capaz de ser fiel o de quedarte en una relación que ya no te satisface. O temes que una vez que el peso ya no se pretexto, tus deseos sexuales te sobrepasaran y no habrá forma de frenarlos.

• El miedo a no ser victima; si ya no hay sufrimiento…..ya no hay pretexto! Hay una gran toma de responsabilidad.

• El miedo a tener que vivir siendo “perfectas”

¿Cómo lograr hacer frente a estos miedos?
• Aceptando y aprendiendo a amar a la que soy hoy
• Reconociendo que ya somos perfectas
• Asimilando que cada etapa de nuestra vida, nos brinda las herramientas que necesitamos, entre ellas, el peso.
• Haciendo fantasías guiadas para visitar a nuestra “delgada” y así revisar que sensaciones vienen; esto nos va a dar muchas pistas. (yo cuando me imagino muy delgada siento que me “rompo”)
• Reconciendo las ganancias que nos ha dado el peso (protección, vulnerabilidad, seguridad, comodidad, etc) para luego comenzar a buscar formas asertivas de lograrlas
• Trabajando mucho en que hoy como adultos tenemos la capacidad de tomar la responsabilidad de nuestra vida y nuestras decisiones.
• Recordarnos que podemos defendernos y decir que no a una relación o rechazar una invitación aún cuando seamos delgadas.
• Recuperando la sensación de que nuestra esencia se mantiene intacta pesando los kilos que pesemos.
• Llevar un proceso integral dándole prioridad al manejo de emociones

Este y muchos temas más relacionados con el peso, la imagen, las ganancias ocultas, los miedos y creencias, son tratados de manera asertiva y directa en el Taller “COMIENDOME MIS EMOCIONES”. Puedes consultar los detalles en http://www.adrianaesteva.com , comiendomemisemociones@gmail.com Y seguirme en @adriesteva o en http://www.facebook/adriesteva.com

Refleja tu Salud, Canal 40

COMPARTIR ESTA NUEVA FORMA QUE ME HA CAMBIADO LA VIDA, SE HA VUELTO PARTE VITAL DE MI VIDA:

GRACIAS  A QUIENES ME HAN ABIERTO LAS PUERTAS EN SUS MEDIOS:

ALEX KAFFIE

adriguau1

CESAR LOZANO

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HABLANDO DERECHO (TELEVISA MONTERREY)

mayo 014

MARTHA DE BAYLE

En W Radio a punto de entrar con Martha de Bayle

SOFIA SANCHEZ NAVARRO

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Coincidir con Tere Bermea

MAGGY HEGGY

GLORIA CALZADA

PROGRAMA “REFLEJA TU SALUD”

Refleja tu Salud, Canal 40

MARTHA CARRILLO Y MARTA GUZMAN

Con Martha Carrillo; Marta Guzman, Leo Marker, Chano Jurado; Ivana Proclama y Arath de la Torre hablando de "Comiendome mis Emociones"

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